sábado, 12 de noviembre de 2011

Calu Rivero: “Estoy feliz de haber sido parte de El Elegido”

Como en una buena historia coral, en El Elegido cada personaje tenía un lugar destacado en la historia. En el caso de Calu Rivero, lo consiguió con su papel de Érica, una chica que había dejado atrás un pasado familiar muy duro para reconstruir la vida de la mano de su pareja. 

Érica se había mudado con Octavio Linares (Ludovico di Santo), un exitoso abogado del buffete de Oscar Nevares Sosa (Lito Cruz), con la idea de ascender socialmente y alcanzar cierta paz. Claro que no le fue sencillo ese tránsito: tuvo que ayudar a su amado a superar su adicción a las drogas, soportar su mal carácter, perdonarle infidelidades. Hizo todo lo que Calu no habría hecho. “Me costó no juzgar a mi personaje”, contó en diálogo con ElArgentino.com 

Después de un camino espinoso, en el que redimensionó sus prioridades y cambió su modo de ver el mundo, Érica consiguió lo que anheló desde el comienzo: esperar un hijo de Octavio. 

En esta nota, cuenta qué aprendió a nivel profesional después de su paso por la tira y habla de los avatares por los que fue andando su personaje. 

ElArgentino.com: ¿Cómo llegaste al final de El Elegido, después de tantos meses de trabajo? 
Calu Rivero: La verdad es que llego muy contenta, feliz de haber sido parte de El Elegido. Feliz de haber podido hacer las escenas que me tocaron. Y feliz de haber conocido a este grupo tan hermoso y tan divertido que es este elenco. 

EA: Tu personaje tuvo una progresión, porque empezó siendo una chica frívola y tuvo un quiebre importante. 
CR: Mi personaje empezó siendo una frívola, ambiciosa, y después le cayó la ficha de lo que en realidad debería ser su vida. Y tuvo un fuerte impacto en cuanto a lo que le pasó con la trata de personas, porque por ser ambiciosa se topó con algo de los códigos de la sociedad y de lo que pasa. Entonces, después tuvo que bajar diez cambios y entender que las cosas importantes pasan por otro lado y ser más compañera con su marido y ayudarlo a superar su drogadicción. 

EA: Fue demasiado compañera... 
CR: Yo creo que demasiado. Fue una de las cosas que más me costó: no juzgar a mi personaje. Porque era demasiado... Yo decía: “A ver, se fue a un puterío no puede ser que no lo mande a la mierda”. Y no, ¿y por qué? Entonces era como... Realmente hay personas que aman ser así y hay que respetarlas. 

EA: ¿Qué aprendiste de tu experiencia con este elenco tan grande? 
CR: Aprendí que está buenísimo respetar lo que cada actor trae como propuesta de escena. Vi un gran respeto por parte de Leticia (Bredice), porque me tocaron las primeras escenas con ella. Yo tenía muchos nervios, porque le tengo mucha admiración. “¿Qué te gustaría hacer?”, “Hagámoslo”, me decía, y eso hizo que me sintiera muy bien. Me encantó, me pasó con Lito (Cruz) también. Nunca bajaron línea de esto se hace así o asá. 

EA: ¿Tenés algo en mente para tu futuro profesional o por ahora vas a descansar? 
CR: Hay cosas que no puedo decir aún. Hay proyectos para televisión. Está bueno, también es un desafío pero por ahora no puedo contar nada.

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